La pregunta que más me hacen no es a dónde ir, es cuándo hay que decidirlo. Esta es la respuesta corta, y sirve para todo el año.
Para Semana Santa: noviembre. Diciembre ya es tarde para las buenas opciones y enero es tarde del todo. Es una ventana corta porque compite con todo el mundo a la vez.
Para agosto: marzo. Es la más rígida de las tres. Los campamentos de safari tienen plazas contadas y no crecen; cuando se llenan, la alternativa no es un campamento parecido, es uno peor. Casi uno de cada tres viajes que diseño sale en julio o agosto.
Para Navidad y fin de año: junio. Parece exagerado y no lo es. Una casa con cocinero propio en Laponia para Nochevieja se cierra en verano, igual que las mejores fechas de safari.
Fuera de esas tres ventanas hay margen, y con un mes se puede hacer un buen viaje. Lo único que cambia es de dónde eliges: con seis meses, de todo; con uno, de lo que queda. A veces lo que queda es excelente. Otras veces no.
Si tienes una fecha en la cabeza, dime cuál y te digo si vas con tiempo.